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lunes, 11 de enero de 2016

Cuando a uno va al médico por alguna enfermedad y te dicen que te van a operar, crees que es lo peor que puede haberte ocurrido en cuanto a salud se refiere, o cuando vas por la calle caminando tranquilamente, y viene un insensato y te sustrae la cartera o el celular ultimo modelo, crees que peor suerte no puedes haber tenido. Hay tantas cosas malas que nos pueden pasar, para lo que no estamos preparados, al principio nos sentimos mal, y con el tiempo lo superamos.

Mis bebos se han enfermado muchas veces, sobre todo en la época del invierno, con resfríos, tos, problemas gastrointestinales, otitis, broncoespasmos (asma), etc. Yo sabía que estas cosas podían suceder, alguna vez fuí niña, y muy enfermiza, por cierto, y qué niño no se enferma alguna vez o muchas veces?.

Yo me sentía preparada para esto "enfermadades de mis hijos", lo tomaba como algo que sí o sí tenían que pasar, y  sabía que tenía que tomar cartas en el asunto con tranquilidad y serenidad, llevándolos a la clínica cuando fuera necesario, aplicando los tratamientos otorgados por sus pediatras, y anotando en un cuaderno la fecha que se enfermaron, cuales fueron los síntomas, cual fué el diagnóstico y tratamiento.

Pero para lo que no estaba preparada es para que me digan: "Señora es necesario que internemos a su hijo", "su hijo de 1 año 5 meses tiene neumonía", "el tratamiento actual no es suficiente y es por eso que debemos internarlo, para suministrarle los antibióticos a través del suero"... me sentí devastada. Pero no sé de donde saqué fuerzas para estar al lado de mi bebé día y noche sin dormir y a duras penas comer un poco.

Gracias a Dios su enfermedad se superó, con constancia y nunca perdiendo la fé y las esperanzas. Pero tú mamá que estas leyendo ésto, que tan preparadas estas para enfrentar las enfermedades de tus pequeños?